miércoles, 23 de julio de 2014

La fuerza de los fuertes - Jack London


Jack London es un autor del que únicamente conocía una obra, Colmillo blanco, que no he tenido aún la oportunidad de leer pero cuya historia es bastante popular al tener una adaptación cinematográfica. Cuando desde la editorial Traspiés nos ofrecieron la posibilidad de organizar la lectura conjunta de La fuerza de los fuertes, lo primero que hice fue investigar su argumento pues para mí era una obra desconocida y, animada tanto por este como por su brevedad, acepté la propuesta.

Jack London está considerado como uno de los grandes maestros del relato y La fuerza de los fuertes es una muestra de ello. Publicado por primera vez en el año 1911 por la revista Hampton´s Magazine, unos años más tarde sería incluido por Macmillan en el conjunto de relatos al que daba título genérico y, en este caso, nos llega a través de una bonita edición de la editorial Traspiés ilustrada por Mar del Valle.

Jack London (Fuente)
En La fuerza de los fuertes se recoge el relato que el viejo troglodita Barba-Larga narra una noche clara y estrellada a sus tres nietos, sentados en torno a una hoguera a la entrada de su caverna y mientras devoran el cadáver de un oso. A través del mismo seguimos la evolución de la tribu de los "comepeces", quienes tras el ataque de los "comecarne" abandonarán el sistema individual que rige sus familias para formar una única tribu que mantenga la unidad y se defienda conjuntamente de los enemigos externos. De esta manera comenzarán a establecer sus primeras leyes internas, a nombrar jefes e instituciones, repartir tierras o asignar trabajos, hasta que se enfrenten al problema que supondrá el dinero, que hará que la tribu se desequilibre favoreciendo el surgimiento de diferentes clases en función de la riqueza y el poder.

El primer punto que llama la atención cuando tenemos La fuerza de los fuertes en nuestras manos es, sin duda, su edición, en la que se incluyen unas preciosas ilustraciones realizadas por Mar del Valle y que recogen a la perfección la esencia de la narración. Destacan en ellas los colores empleados pues se utilizan mayoritariamente los tonos grises, empleando el rojo para resaltar determinadas zonas.

La novela comienza con un prólogo a cargo de Rafael R. Vargas, quien se ha encargado también de la traducción, en el que nos acerca a la figura de Jack London, haciéndonos un resumen de lo que fue su vida, los trabajos que desempeñó, las dificultades económicas sufridas, sus viajes o sus ideales, aspectos que resultan interesantes para enfocar y comprender su obra.

Por lo que se refiere al estilo, London emplea un lenguaje sencillo, conciso y claro que facilita la lectura e incluye descripciones breves y precisas que ayudan en la visualización de la historia. Es un libro que cuenta únicamente con sesenta y dos páginas y que además ha sido maquetado con una letra grande, por lo que su lectura no nos va a llevar demasiado tiempo. No obstante, en tan pocas páginas se condensa una lectura profunda que invita a la reflexión y en la que, a pesar de la diferencia temporal, queda plasmada la sociedad de hoy en día y sus problemas.

Y es que en La fuerza de los fuertes se recoge una parábola en la que Jack London nos muestra cómo ha sido la evolución humana, mostrando aspectos como la creación de relaciones entre individuos, la defensa colectiva, la división en clases sociales, el surgimiento de instituciones de gobierno, económicas y comerciales, o los problemas que llegan asociados a las mismas al someterse los integrantes de la comunidad en beneficio de aquellos miembros que ostentan más poder. Claramente vemos las semejanzas entre la historia que relata Barba-Larga y la vivida en la época actual, enfrentándonos a las mismas injusticias y desequilibrios que sufren las tribus primitivas del relato.

Tras esta parábola se observa la crítica que el autor realiza de la sociedad capitalista, una sociedad que en este sentido no ha evolucionado ni aprendido con el paso de los años y en la sería necesaria la participación colectiva para luchar contra todo aquello que es perjudicial para la comunidad, es decir, unir nuestras fuerzas para hacernos más fuertes y dejar de buscar únicamente el bien individual. A medida que avanzamos por las páginas de este relato es inevitable pararse a reflexionar en como, a pesar del tiempo transcurrido, muchas de las afirmaciones que London plasma siguen siendo de plena actualidad. Así en la tribu el hombre que no tenía nada trabajaba para el que tenía y se le pagaba en dinero pero también cada vez más hombres fueron dejando de trabajar y esforzándose por lograr que otros lo hiciesen para ellos, lo que obligaba al resto a trabajar más duramente para obtener cada vez menos. Por otro lado, observamos que el papel desempeñado por algunos miembros de los comepeces sigue dándose en nuestra sociedad que cuenta con sacerdotes como Costilla-Rota, jefes como Diente-de-Perro e incluso cantores como Bicho a favor del rey.

Personalmente me ha resultado una lectura muy interesante y creo que es uno de esos libros que merece la pena releer para profundizar en los diferentes matices y reflexiones que contiene. La fuerza de los fuertes es un bello relato en el que de una forma sencilla y a través de metáforas Jack London nos muestra el origen y estructuración de una sociedad muy similar a la actual, denunciando lo poco que se ha evolucionado y aprendido a lo largo del tiempo.

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DATOS TÉCNICOS:
Título: La fuerza de los fuertes
Autor: Jack London
Editorial: Ediciones Traspiés
Traducción: Rafael R. Vargas
Año: 2014
ISBN: 978-84-941-0069-7
Nº de páginas: 62
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar 

lunes, 21 de julio de 2014

El nadador - Joakim Zander


Cuando hace unas semanas desde la editorial Suma de letras nos ofrecieron organizar una lectura conjunta y simultánea de El nadador, la primera novela publicada por Joakim Zander, no me lo tuve que pensar demasiado pues por su sinopsis se intuía que sería un thriller de esos que no puedes parar de leer. Y realmente ha sido así pues en mi caso la trama me ha atrapado desde las primeras páginas y han sido únicamente tres los días que ha durado entre mis manos.

El nadador comienza situándonos en Damasco en el año 1980 donde una explosión acaba con la vida de una mujer frente al apartamento que comparte con su pareja, un agente estadounidense, y el bebe de ambos, hechos que serán uno de los pilares de la historia que se desarrollará en las siguientes páginas. Seguidamente nos trasladaremos hasta el año 2013 en el que conocemos por un lado a Mahmoud Shammosh quien se encuentra en Upsala trabajando en su tesis doctoral hasta que recibe un extraño mensaje que traerá su pasado de vuelta y le implicará en una desesperada huida, arrastrando en la misma a su amiga y antigua amante Klara Walldéen, una joven sueca que trabaja en el Parlamento Europeo de Bruselas. De esta manera ambos se verán implicados en una trama de espionaje internacional que pondrá sus vidas en peligro al convertirse en el objetivo de un grupo de personas que harán todo lo que esté a su alcance para que la verdad no salga a la luz.

El planteamiento inicial de El nadador resulta interesante y logra captar el interés del lector inmediatamente, quien sentirá la necesidad de seguir adelante para ver cómo encajan las diferentes piezas que Joakim Zander plantea en los primeros capítulos. La historia aparece dividida en capítulos que vienen diferenciados por la fecha en la que tiene lugar la acción y su ubicación, alternándose la narración tanto espacial como temporalmente. De esta manera por un lado nos situamos en diciembre del año 2013, concretamente en los días que transcurren entre el 19 y el 26 alternando a lo largo de los mismos entre escenarios de Bélgica, Suecia, Estados Unidos, Francia y Países Bajos. Por otra parte e intercalados entre estos capítulos tenemos otros que nos trasladan a una época pasada en ubicaciones como Afganistán, Estados Unidos o Suecia. De esta manera nos encontramos con lo que serían tres hilos argumentales que, aunque en un principio no aparecen claramente conectados, poco a poco irán convergiendo hacia un mismo punto mostrándonos cómo están vinculados.

Joakim Zander © Sofia Runarsdotter (Fuente)
Con un estilo cuidado y preciso y una prosa clara y directa, Joakim Zander va construyendo una trama cargada de acción que sigue un ritmo trepidante. En la mayoría de los capítulos se utiliza un narrador omnisciente que va alternando el punto de vista de la narración entre los principales personajes, aunque cuando se centran en el agente estadounidense es él mismo quien adquiere la voz narrativa para contarnos tanto lo que está sucediendo como sus impresiones.

En los primeros capítulos nos encontramos con tres figuras que destacan como protagonistas pues la narración va alternando entre ellas, aunque más adelante los giros argumentales harán que esto se modifique y una vaya adquiriendo cada vez más relevancia. De esta manera tenemos por una parte al agente secreto de la CIA destinado en Oriente Medio cuya vida queda sesgada por una explosión que acaba con la vida de su esposa. Es un hombre que aparece perfilado con cierta ambigüedad pero cuya figura resulta verosímil, cercana a la realidad, respondiendo a un  carácter serio y reservado. Paulatinamente vamos descubriendo momentos muy concretos de su vida que han supuesto algún cambio en su profesión y que nos sirven de pistas para ir descubriendo las causas y consecuencias de la explosión. Más allá de su perfil profesional tenemos poca información, únicamente su afición a la natación, que es la que da título a la obra y el estado de abandono, depresivo y de falta de motivación que arrastra desde que perdió a su familia.

Por otra parte está Mahmoud Shammosh, un joven doctorado por la Universidad de Upsala que se encuentra trabajando en un libro sobre la privatización de la guerra. Mahmoud responde a un perfil racional, decidido y temperamental y al igual que en el caso anterior, el misterio se mantiene en torno a su figura desde un principio pues sabemos que hay algo oculto en su pasado que de alguna manera marca la situación en la que se encuentra actualmente.

Y finalmente tenemos a Klara Walldéen, una joven sueca que trabaja en el Parlamento Europeo de Bruselas y que se ha criado en Suecia junto a sus abuelos. Iremos descubriendo el perfil y personalidad de Klara a medida que avance la historia, en parte gracias a los recuerdos que llegan a su mente sobre el pasado y que nos permitirán ir perfilando al personaje. Si bien en un primer momento parecerá que Klara es una joven sencilla, trabajadora, agradable y un tanto frágil, los acontecimientos en los que se verá implicada harán que se vaya descubriendo un carácter más decido, fuerte y dotado de una gran valentía.

Junto a estos tres personajes, aparecen un elevado número de secundarios que de una forma u otra intervienen en el desarrollo de la trama. Algunos están mejor perfilados que otros en función de su papel y así destacan George Lööw, empleado de Merchant & Taylor, una empresa de relaciones públicas conocida por actuar sin escrúpulos, y que se verá implicado en una situación cada vez más peligrosa; la mejor amiga de Klara, la abogada Gabriella Seichelman o Josh Brown, contacto de Digital Solutions, la empresa que contratará los servicios de George.

Por lo que se refiere a las localizaciones, buena parte de la acción transcurre entre la ciudad de Bruselas en Bélgica y Estocolmo, Arkösund y el archipiélago de Sankt Anna en Suecia, aunque puntualmente también nos trasladaremos a otras ubicaciones como París o Ámsterdam. La ambientación con la que cuenta la obra es buena pues Joakim Zander incluye referencias de calles, edificios o lugares emblemáticos que nos permiten identificar fácilmente los escenarios por los que se mueven los personajes en las diferentes ciudades. Otro punto a destacar es la recreación de la atmósfera, pues nos situamos en pleno mes de diciembre y las condiciones climatológicas se convierten en un obstáculo más a salvar por los protagonistas, logrando que estas sensaciones se transmitan al lector que queda envuelto por las bajas temperaturas, hielo y nieve que caracterizan el crudo invierno nórdico.

Algunos de los puntos que Joakim Zander aborda en El nadador me han recordado a la novela de John Le Carré que leí hace unos meses, Una verdad delicada puesto que tienen en común el planteamiento de la corporativización de las guerras con la introducción de empresas privadas y encontramos también en este caso una cierta crítica a la postura adoptada por los gobiernos de los distintos países, las instituciones públicas o los servicios de inteligencia como la CIA.

El nadador es un thriller cargado de suspense e intriga con el que creo que disfrutarán los aficionados a las novelas que giran en torno a las conspiraciones y espionaje. Presenta unos personajes bien construidos, una buena ambientación que incluye el Parlamento Europeo, escenario que el autor conoce de primera mano por su trabajo como jurista para la Unión Europea, además de una trama correctamente desarrollada e hilvanada que da lugar a una lectura adictiva desde las primeras páginas y que contiene los suficientes giros argumentales para mantener el interés del lector hasta alcanzar el final.

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DATOS TÉCNICOS:
Título: El nadador
Autor: Joakim Zander
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Pontus Sánchez
Año: 2014
ISBN: 978-84-8365-610-5
Nº de páginas: 440
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

viernes, 18 de julio de 2014

Un hotel en ninguna parte - Mónica Gutiérrez


El año pasado Mónica Gutiérrez, administradora del blog Serendipia, nos sorprendió con la publicación de Cuéntame una noctalia, una obra que a mí me cautivó y me dejó con ganas de seguir leyéndola, por lo que cuando hace unas semanas me envió un mail anunciándome que publicaba Un hotel en ninguna parte, acepté encantada su propuesta de lectura y a los pocos días de recibirlo me puse con él, participando además en la lectura conjunta organizada por Isi.

Un hotel en ninguna parte nos traslada hasta El bosc de les fades, un antiguo monasterio benedictino del siglo X, situado en medio de un espeso bosque, reformado y convertido en un hotel regentado por los hermanos Samuel y Tristan Brooks. A este hotel llega para trabajar en invierno como camarera de habitaciones Emma Voltarás, acompañada de su violín y, en cierta manera, huyendo de un pasado que quiere olvidar. Puesto que es temporada baja, el hotel solamente cuenta con un huésped, el novelista William Lexington, además de los miembros del servicio que poco a poco harán que Emma se sienta como en su propia casa, surgiendo la amistad e incluso el amor, sentimiento que ella había dado por olvidado pero que paulatinamente se irá abriendo camino en su corazón.

Al igual que me ocurrió con Cuéntame una noctalia, Un hotel en ninguna parte me ha encantado y es que Mónica tiene una forma de escribir que me resulta maravillosa, logra transmitir a través de las palabras y de las historias que construye una sensación de bienestar y tranquilidad que hacen que leerla sea una delicia.

La novela se desarrolla a través de una estructura epistolar adaptada al tiempo actual puesto que en lugar de cartas los personajes se intercambian mails. De esta manera vamos siguiendo el curso de la historia a través de lo que Samuel, Tristan y Emma, los tres personajes principales, narran en los correos electrónicos que remiten por una parte los hermanos a su madre, Martha Brooks, y por otra Emma a su amiga Anna. Cada uno de estos mails se puede hacer equivaler a un capítulo en la obra, comenzando todos ellos con un encabezado que nos indica quién envía el mail, a quien va dirigido y el asunto.

Como os decía, Mónica tiene un estilo narrativo que cautiva desde las primeras líneas. Utiliza una prosa cuidada, elegante, natural y que resulta muy cercana al lector, lo que hace que la lectura resulte sumamente agradable, transmitiendo, al igual que ya ocurría en Cuéntame una noctalia, una sensación cálida y acogedora de la que no quieres desprenderte. Puesto que cada mail es redactado por un protagonista, en todos se utiliza la primera persona y el tono de la narración se adapta para reflejar las diferentes personalidades, siguiendo la narración un ritmo pausado pero constante, en consonancia con el tipo de historia que la obra recoge.

Unido a esto es también necesario hacer mención a sus personajes, todos encantadores, cuidados al detalle en su construcción y presentados con gran calidez, haciendo que adquieran vida propia y resulten muy próximos al lector. Tres son las figuras principales, coincidiendo con los remitentes de los mails, respondiendo a personalidades diferentes que iremos descubriendo en función de su forma de actuar. Por una parte está Emma, la joven que llega a El bosc de les fades buscando un refugio que le permita olvidar las experiencias vividas recientemente. Emma es una mujer afectuosa, cordial, sensible y tierna que se gana la simpatía del lector desde un primer momento.

Por otra parte tenemos a Samuel, el mayor de los hermanos Brooks y que se presenta como un hombre serio, disciplinado, reservado y solitario, entregado por completo a la administración del hotel, proyecto en el que ha puesto todos sus esfuerzos e ilusión, tras dar por terminado un matrimonio que no ha salido bien. Es un hombre que a pesar del carácter cerrado y formal que presenta resulta agradable, mostrando una evolución progresiva a medida que avancemos en el tiempo.

Finalmente cierra el grupo Tristan Brooks, completamente diferente a su hermano pues tiene una personalidad abierta y cordial, es un tanto irresponsable y entre sus aficiones se encuentran hacer surf, jugar al billar o tomar cervezas con sus amigos, además de sus múltiples conquistas. Es una figura que también despierta nuestra simpatía con su optimismo, vitalidad y despreocupación, aunque en él también habrá un cambio progresivo.

Aunque ellos tres son los personajes principales, hay una serie de secundarios perfilados con acierto con los que el lector se acaba encariñando. De esta manera encontramos a la doncella Marbel, una mujer encantadora, cariñosa y paciente que reside en el hotel junto a su hija; Joaquim, el chef tranquilo, soñador, simpático y amable que además toca en un grupo de música heavy; el señor Lexington, novelista inglés ganador del Premio Nobel de Literatura y que es el único huésped que habita en El bosc de les fades o incluso el ogro malhumorado con acento francés Phillip, encargado de la recepción.

El estilo narrativo y los carismáticos personajes se unen a una estupenda ambientación para aumentar el atractivo de Un hotel en ninguna parte. Si bien la acción se sitúa en la provincia de Girona, tanto El bosc de les Fades como el pueblo de Mirall de Mar en cuyas proximidades se sitúa son totalmente de ficción, lo que no deja de ser una pena por que sin duda una vez finalizada la lectura te quedas con ganas de alojarte una temporada allí. 
Mónica incluye descripciones precisas y certeras que nos trasladan a El bosc de les Fades llegando a conocer su estructura, las diferentes habitaciones y decoración que presentan, el encanto de los jardines que lo rodean o el bosque mágico que es necesario atravesar para alcanzar el hotel intentando descubrir las hadas que podrían habitar en él. La belleza de este paraje envuelve al lector desde un primer momento y la paz que en él se respira nos embarga, contribuyendo a la sensación de bienestar que os comentaba anteriormente.

Junto al hotel también adquiere cierta trascendencia el pueblo de Mirall de Mar que en alguna ocasión visitan los protagonistas, destacando especialmente la pequeña tienda de té Caelum et mare que a pesar de su decadencia presenta un gran encanto, resultando llamativa para cualquier aficionado a esta bebida, que por otra parte adquiere protagonismo en determinados puntos de la narración encontrándonos con referencias sobre diferentes tipos.

Poco más os puedo contar sobre Un hotel en ninguna parte pues creo que si habéis llegado hasta aquí, os habréis dado cuenta de lo mucho que me ha gustado y de que os recomiendo su lectura si queréis experimentar la agradable sensación que produce trasladarse a El bosc de les Fades. Una obra bien escrita, con una ambientación maravillosa y unos personajes entrañables cuya lectura transmite bienestar y calidez, además de resultar muy entretenida.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: Un hotel en ninguna parte
Autor: Mónica Gutiérrez
Editorial: Autoeditado
Año: 2014
Nº de páginas aprox.: 186

Gracias a Mónica por facilitarme el ejemplar

miércoles, 16 de julio de 2014

Acariciando el cielo - Fernando Cimadevila

Título: Acariciando el cielo
Autor: Fernando Cimadevila
Editorial: Desnivel ediciones
Año: 2014
ISBN: 978-84-9829-300-5
Nº de páginas aprox.: 125

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Cuando Fernando Cimadevila contactó conmigo y me ofreció leer Acariciando el cielo, a pesar de no conocer la novela, un primer vistazo a su sinopsis, en la que descubrí donde transcurría, me llevó a aceptar la propuesta y a los pocos días llegó a casa, comenzando su lectura inmediatamente pues su brevedad invitaba a ello.

La caída de Lehman Brothers supone un duro golpe para las inversiones del grupo en el que trabaja el protagonista de Acariciando el cielo, convirtiéndose él en cabeza de turco y suponiendo esto su despido e inhabilitación durante un largo periodo. Ello hace que pierda la posición acomodada que llevaba, a sus amigos e incluso a su novia, encontrándose sin nada y nadie a quien acudir, por lo que toma la decisión de regresar al pueblo que le vio nacer en Galicia. Allí se encuentra con su padre, un hombre del que en los últimos años se ha ido distanciando, especialmente tras la muerte de su hermano Ernesto en el Everest, de la que en cierta forma este le hace responsable. Sin embargo, el hallazgo de un cuaderno de viaje que Ernesto llevaba en la escalada desvelará una serie de datos que harán que se cuestione las circunstancias de su muerte y decida emprender un viaje al Himalaya para seguir sus pasos y descubrir lo que realmente sucedió.

En su correo, Fernando me comentaba que la novela había quedado finalista del premio Desnivel de literatura de viajes y montaña 2014 y, basándome en esto, yo me hice una idea del tipo de historia que iba a encontrar, aunque una vez leída he comprobado que no me he aproximado demasiado. Acariciando el cielo me ha sorprendido muy gratamente ya que además de encajar dentro del género de literatura de viajes, presenta una trama con dosis de intriga que me ha mantenido pegada a sus páginas desde el principio.

Estructuralmente, Acariciando el cielo se presenta dividida en catorce capítulos en general bastante cortos lo que imprime dinamismo a la lectura. En todos ellos se utiliza la narración en primera persona, correspondiendo al hermano de Ernesto la voz narrativa excepto en aquellos casos en los que se reproducen fragmentos del cuaderno de viaje de Ernesto, maquetados en letra cursiva y en los que él es el narrador.

Por lo que se refiere al estilo, Fernando Cimadevila emplea una prosa clara y sencilla que se lee con enorme facilidad, con abundantes diálogos y un ritmo ágil que no decae en ningún momento. Como os decía, la novela tiene las suficientes dosis de intriga para enganchar desde las primeras páginas, obligándonos a avanzar constantemente para desvelar las incógnitas que se plantean en torno a lo sucedido en el Everest. Además, cuenta con un atractivo añadido pues nos permite viajar, aunque solo sea a través de la imaginación, hasta las tierras de Nepal, contando con descripciones que sin extenderse demasiado nos dan una clara visión tanto de los paisajes como de las condiciones climatológicas y forma de vida en dicha zona.

Como narrador y protagonista de la novela nos encontramos con un hombre cuyo nombre no se llega a desvelar en ningún momento. Le conocemos en un momento que supone un punto de inflexión en su vida al tener que pasar de una posición exitosa que le ha convertido en una persona fría, distante y un tanto egoísta, a perderlo todo y darse cuenta de que no ha sabido valorar las facetas más importantes de su vida y se encuentra solo. De esta manera asistiremos a la transformación que se va produciendo en su personalidad, reencontrándose con la persona que dejó atrás en su juventud. Es un personaje que a nivel psicológico está bien perfilado y al igual que ocurre con las personas que le rodean, nosotros también acabamos cambiando nuestra percepción sobre él a medida que va evolucionando.

Asimismo queda retratado con acierto su padre, un hombre dolido, resentido con uno de sus hijos y atormentado por la prematura muerte del otro, encontrando un único consuelo en el alcohol en el que ahoga sus penas. Es un personaje que resulta cercano y por el que el lector siente simpatía desde un primer momento pues entendemos su postura y compartimos su dolor. 
Junto a ellos otra figura igualmente importante es Ernesto, a quien únicamente conocemos por las referencias que los demás ofrecen sobre él y por lo que vamos leyendo de su diario, observando su espíritu aventurero, su constancia y tenacidad por alcanzar los objetivos que se ha marcado, además de su carácter bondadoso y amable.

Un punto que es necesario mencionar es la excelente ambientación con la que cuenta Acariciando el cielo. No es un libro que incluya largas o excesivas descripciones pero sí nos ofrece los datos necesarios para que podamos dibujar en nuestra mente sin problema los exóticos paisajes en los que transcurren las diferentes escenas, recogiendo la belleza de estos parajes y lugares que han permanecido casi inalterados desde hace miles de años. Nos trasladamos a ubicaciones como Katmandú, Namche Bazaar o el Everest, hablándonos Fernando Cimadevila de los aspectos más característicos del pueblo nepalí, de su hospitalidad, de su cultura o de sus tradiciones. Todos estos puntos me han resultado muy interesantes y, como siempre me ocurre con este tipo de libros, se han incrementado mis ganas de visitar Nepal, aunque de momento me tendré que conformar con este fascinante viaje virtual que he realizado gracias a la lectura de Acariciando el cielo.

Estrechamente relacionado con lo que acabo de comentar, otro punto muy llamativo es la información que la novela nos da en torno a la ascensión al Everest, conocido en Nepal como Sagarmatha o Frente del Cielo. Somos testigos de los pasos que sigue Eduardo para completar su preparación física, el equipo que es necesario llevar, las dificultades a las que tiene que hacer frente en la ascensión o las distintas etapas que es necesario ir completando en cada uno de los campos base para que el cuerpo se vaya aclimatando a la falta de oxígeno, hasta llegar finalmente al Balcón, situado a 8400 metros y posteriormente escalar el escalón de Hillary, lo que supone alcanzar la cumbre del mundo y poder “acariciar el cielo”.

Poco más os puedo contar de la novela de Fernando M. Cimadevila así que solo me queda recomendaros su lectura tanto si sois aficionados a la intriga como si os apetece realizar este fantástico viaje. Acariciando el cielo es una obra que cuenta con una excelente ambientación que nos traslada hasta las tierras de Nepal, que resulta interesante por acercarnos a las dificultades que entraña la ascensión del Everest y que además ofrece las suficientes dosis de intriga para despertar nuestro interés desde las primeras páginas, haciendo que su lectura resulte muy amena y entretenida.


FUENTES: imagen Everest, imagen mapa Nepal 
Gracias al autor y a la editorial por facilitarme el ejemplar 

lunes, 14 de julio de 2014

Amagi - Sagar Prakash Khatnani

Título: Amagi
Autor: Sagar Prakash Khatnani
Editorial: Suma de Letras
Año: 2014
ISBN: 978-84-836-5627-3
Nº de páginas: 530

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace cosa de un año recibí en el correo electrónico del blog un mail de Sagar Prakash en el que se presentaba y me enviaba adjunta su novela Amagi, por entonces autopublicada en Amazon. A pesar de que me llamó bastante la atención, distintos compromisos hicieron que se fuese quedando pendiente hasta que hace unas semanas Mientrasleo publicó su reseña y Sagar volvió a contactar conmigo para ver si estaba interesada en leerla. Debido a su éxito en Amazon, Amagi había sido publicada por la editorial Suma de Letras, quienes me hicieron llegar un ejemplar esta vez en papel y en cuanto pude comencé su lectura, descubriendo una historia con cuya lectura he disfrutado mucho.

El comienzo de Amagi nos traslada a la localidad de ad-Dar al-Baida (Casablanca) y tiene por protagonista a Yuseph Wahed, un joven con veinte años recién cumplidos que vive junto a su padre y que, recurrentemente, tiene un mismo sueño del que se despierta siempre sobresaltado y con una misma palabra en sus labios: Amagi. Yuseph nunca ha conseguido descifrar el significado de la palabra ni sabe por qué razón ese sueño se repite en su mente, pero cuando un peregrino lea las líneas de su mano y le indique que está destinado a una gran búsqueda decidirá abandonarlo todo para perseguir sus sueños y alcanzar la felicidad. Será así como comience un viaje repleto de aventuras a través del norte de África en el que se irá descubriendo a sí mismo, madurará y, a través de las experiencias vividas, hallará verdades como la amistad, el amor, la soledad o la pérdida.

Amagi ha sido una lectura que me ha conquistado desde las primeras páginas por el encanto que rodea a esta “historia de historias”, denominación contenida en la contraportada del libro y que es muy acertada pues la novela se va construyendo sobre los pilares de cuentos de diferentes corrientes culturales. El origen de la novela nos lo explica el autor en una nota final, en la que además indica que su intención es que se convierta en una obra a la que la gente pueda recurrir para aprender y crecer mental y espiritualmente, por lo que en cierta forma estamos ante un libro de los que denominamos de autoayuda. Con esta calificación no pretendo que rechacéis su lectura, pues a mí tampoco me atraen estos libros y Amagi me ha encantado ya que se puede leer perfectamente como la historia de aventuras que es, independientemente de que esté salpicada de reflexiones y frases que reflejan la moraleja que se extrae de cada una de las pequeñas historias que contiene.

Amagi se presenta dividido en seis partes principales que se corresponderían con las diferentes etapas vitales por las que va pasando su protagonista, estando a su vez cada una de ellas dividida en capítulos. Las tres primeras partes son bastante cortas al igual que la última, mientras que la quinta es la más extensa abarcando casi la mitad de la novela y al principio de todas ellas nos encontramos con una frase acompañada de una ilustración que recogen la esencia de lo que nos vamos a encontrar en las siguientes páginas. Por otro lado, la mayoría de los capítulos presentan una corta extensión que siempre invita a avanzar un poco más, lo que hace que la lectura de Amagi sea rápida y muy entretenida.

Por lo que se refiere al estilo, la prosa de Sagar Prakash es precisa y cuidada al detalle pero sin perder la sencillez, tornándose en algunos pasajes poética y envolvente, lo que hace que resulte una lectura cautivadora y muy agradable. En todos los capítulos se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona del pasado y el ritmo que sigue es ágil y dinámico, marcado por la sucesión constante de aventuras. Asimismo y para facilitar la comprensión del lector, se incluyen algunas notas a pie de página que amplían ciertos conceptos citados en el relato y específicos de determinadas culturas o creencias.

Como protagonista de esta historia nos encontramos a Yuseph Wahed, un muchacho que se gana el aprecio del lector desde las primeras páginas lo que hace que sigamos con atención lo que le sucede a lo largo del relato, compartiendo sus sufrimientos y alegrías. Es un personaje que resulta cercano y creíble pues está perfilado con múltiples matices que nos permiten observar tanto sus virtudes como defectos. Si bien es afectuoso, cálido, bondadoso y paciente, al igual que nos ocurre a todas las personas, algunas de sus decisiones no resultan acertadas, aprendiendo de sus equivocaciones y creciendo personal y espiritualmente a través de las duras experiencias a las que tiene que hacer frente y que harán que vaya madurando.

A lo largo de su viaje Yuseph se irá cruzando con un gran número de personas que darán lugar a un amplio abanico de secundarios que sin llegar a alcanzar un gran protagonismo, influirán de una forma u otra en su camino, permitiéndole extraer enseñanzas de las experiencias vividas junto a ellos. Se convertirán en la representación de los valores que encontramos en la vida y en función de esto la relación con Yuseph tomará un rumbo, ayudándole desinteresadamente en algunos casos y en otros aprovechándose de su inocencia.

Señalaba más arriba que Amagi era una historia de historias y este es uno de los puntos que hace que su lectura resulte tan entretenida. Desde los primeros capítulos la sucesión de aventuras en las que se ve inmerso Yuseph es constante, dando lugar a pequeñas subtramas que, como el propio Sagar nos indica, serían los afluentes de un río que es Yuseph. De cada una de estas experiencias Yuseph, y al mismo tiempo el lector, extraerá una moraleja o enseñanza sobre cuestiones esenciales de la vida, aspectos que podemos aplicar a nuestra existencia o, simplemente, dejarnos llevar por la narración, disfrutando de las aventuras que vive Yuseph ya que Amagi no pretende ser un libro que marque unas pautas o resulte aleccionador.

En definitiva, Amagi es un libro que yo no calificaría como autoayuda, o al menos no encaja en el concepto que normalmente asociamos con este tipo de obras. Nos encontramos ante una historia de superación y búsqueda de sueños, una novela construida a través de diferentes episodios que esconden lecciones de vida y aprendizaje, en la que seguiremos la evolución de un carismático personaje que tendrá que hacer frente a múltiples dificultades para encontrar el significado de sus sueños y alcanzar la felicidad. Una lectura que resulta adictiva y muy entretenida, repleta de aventuras y de la que el lector puede extraer múltiples reflexiones y enseñanzas o sencillamente dejarse llevar por el encanto que rodea a la narración.


FUENTES: imagen Sagar Prakash, imagen Amagi
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